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Hitos de Nuestra Historia
Nuestro Gremio inicia sus actividades en el mes de Junio del año 1903, como Sociedad de Resistencia de Marineros y Foguistas , que alcanza rápidamente los 8000 afiliados.

La Sociedad de Resistencia se divide en Mayo de 1906 y surge otra Sociedad de Foguistas Unidos. Hacia fines de 1906, los trabajadores agremiados en ambas sociedades protagonizan una dura lucha por lograr mejoras en las condiciones de trabajo. Las dos organizaciones se fusionan en Enero de 1907, dando origen a la Liga Obrera Naval con Secciones en Rosario, Corrientes, Barranqueras y Posadas, pero nuevamente se dividen en dos ( Sección Marinos y Sección Foguistas) y recién vuelven a unificarse en Abril de 1910, para crear la FEDERACIÓN OBRERA MARÍTIMA (F.O.M.) , y desde 1947 como entidad sindical autónoma, que pasó a denominarse SINDICATO DE OBREROS MARÍTMOS UNIDOS (SOMU ) (gremio de rama) representando a los trabajadores de Marinería y Maestranza.



La Revolución Industrial Europea expulsa trabajadores de distintas especializaciones hacia el nuevo continente. Argentina, al igual que los Estados Unidos y Brasil en América, reciben fuertes corrientes inmigratorias de ciudadanos de Europa central y del este. Las luchas y persecuciones que generó el nuevo orden económico-productivo derivado de la revolución industrial, se reflejó en el aspecto político-social europeo. Los países americanos recibieron, junto con la llegada de los inmigrantes, un aporte de pensamiento político-social anarquista.

El Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) , se destacó desde su origen por sus conducciones de posición ideológica anarquista, que tuvo fuerte raigambre en la historia del movimiento obrero marítimo, y que prevaleció hasta los inicios de la década de 1960, cuando el gremio se integró a las 62 Organizaciones Peronistas.

Desde su inicio, en 1910, la FEDERACIÓN OBRERA MARÍTIMA (F.O.M.) ejerció un papel clave y excepcional en la época más dura del Movimiento Sindical Argentino. A su amparo surgieron nuevas fuerzas gremiales que se escalonaron a lo largo del litoral recorrido por sus barcos, las que en contacto con sus trabajadores de tierra adentro formaron la trabazón que permitió el ejercicio de la solidaridad y de la lucha fructífera. De tal manera, que influyó decisivamente en el resto de las organizaciones de trabajadores. Las huelgas de los marítimos en apoyo de las demandas de otros sindicatos tenían el poderío que definían los conflictos obrero-patronales.

A fines de 1906 la F.O .M. declaró una férrea huelga en demanda de condiciones de trabajo más humanas, que concitó la atención de todos los trabajadores argentinos agremiados. Los Marineros y Foguistas recorrieron toda la extensión del puerto de Buenos Aires anunciando la iniciación del conflicto a todos los tripulantes de buques y lanchas, al mismo tiempo que se pusieron en contacto con las Secciones de los principales puertos del litoral, en donde el movimiento se extendió con rapidez y gran energía. Se produjeron hechos de sangre, al originarse choques con fuerzas de la Prefectura Marítima y elementos de una organización patronal, pero todos los puertos entre las ciudades de Buenos Aires, Montevideo y Asunción se mantuvieron paralizados.

A las tres semanas culminó la huelga con el triunfo de los obreros y fueron aceptados los aumentos de salarios reclamados, la imposición de ocho horas para todas las secciones, el descanso dominical para los trabajadores cuyas tareas lo permitiesen y la responsabilidad patronal por los accidentes de trabajo.

En una asamblea realizada el 11 de Enero de 1907 y ante una concurrencia de 5000 personas se dio por terminado el conflicto. Allí nació la antecesora inmediata de la F.O .M. que se llamó Liga Obrera Naval Argentina. A pesar de las persecuciones policiales y de las represalias de los armadores, un puñado de hombres mantuvo latente el espíritu de rebeldía al mismo tiempo que organizaba un sindicato homogéneo solidario y aguerrido.

“Un barco no es una fábrica o un taller —afirmó Martín F. Casaretto en su Historia del Movimiento Obrero— En el conviven durante muchos días los distintos individuos que forman su tripulación. Allí comen y duermen, allí pasan sus horas de descanso; allí las querellas, las diferencias en el trabajo, los incidentes diversos que pueden ocurrir, no hallan esa puerta al desahogo que para el obrero de tierra significa la salida del taller y el contacto con otro ambiente y otra gente. Encerradas en el ambiente del buque, las cuestiones adquieren a veces una gravedad que los extraños al medio no comprenden. Tampoco la organización del trabajo es tan simple como en una fábrica o en un taller. Las faenas a bordo están organizadas sobre una base jerárquica y la relación entre los varios grados de la jerarquía no siempre aparece tan claramente delimitada que evite motivos de roce o de choque. Esta complicada organización, una vez lograda su puesta en marcha, le dio a los marítimos su asombrosa fortaleza. Frente a los capitalistas navieros, las tripulaciones, desde el capitán hasta el peón de cocina, constituían un bloque único: un sólido bloque que parecía indestructible.”

Dotado de este tesón la F.O .M. bregó por un frente común de los obreros de todo el país, condición indispensable —en su concepto— para lograr éxito en sus demandas frente al Estado. Así, en el III Congreso de Unidad Sindical, celebrado entre el 30 de Noviembre y el 2 de Diciembre de 1912, levantó su voz en ese sentido: “Los Delegados de la F.O .M. tratarán de armonizar las diferentes tendencias que predominan en el movimiento obrero y se pondrán de acuerdo con los representantes de las otras organizaciones para que la unificación de las fuerzas obreras sea un hecho.”

Durante octubre y noviembre de 1916 se produjo una gran huelga marítima que significó un vuelco absoluto con relación a las anteriores: se rompió con el circulo de hierro principista del “todo o nada” que ahogaba a la organización y determinó que prosperara el arbitraje que aseguró el triunfo del 80% del petitorio obrero. Este resultado llevó a los trabajadores al gremio y dio personalidad a la Federación Obrera Marítima ; a partir de entonces consolidó la base de su poderío posterior.

Durante un período de ocho años (1916-1924) la F.O .M. se constituyó en la organización a la vanguardia de los trabajadores argentinos. Con el 95% de los obreros del gremio reunidos en su seno, perfeccionada organización, rígida disciplina y casi absoluta autoridad exterior, esta fórmula de combate social adquiere una eficacia decisiva, fatal. El boicot importa el completo aislamiento de la empresa a que se aplica, que sin el concurso de los elementos más indispensables a la ejecución de sus operaciones industriales o comerciales, debe necesariamente rendirse a la entidad que lo promueve o sostiene.

A la F.O .M. ningún movimiento de los trabajadores le era ajeno. Así lo demostró durante las huelgas organizadas en 1917 y 1918 en adhesión, entre otros muchos gremios, a los Ferroviarios y los Obreros Molineros y que resultaron victoriosas. Con su solidaridad prodigada en todas formas: Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones, toda la costa patagónica, asisten al nacimiento de centenares de sindicatos. Su acción repercute en el corazón de La Forestal , en las fábricas de tanino de Las Palmas, del Chaco y de Formosa, en los yerbatales misioneros, zonas donde vivían y se desarrollaban poderosas empresas que eran, también, verdaderos Estados independientes dentro del Estado Argentino.

Sea esta breve reseña histórica un homenaje a los fundadores de la Organización y a todos aquellos que por cualquier causa hoy no la integran. Habrán cambiado las circunstancias de la lucha; la acción se desarrollará usando otros procedimientos; su forma de obrar habrá sufrido modificaciones, pero la F.O .M. no ha cambiado nunca y su espíritu está intacto en el SINDICATO DE OBREROS MARITIMOS UNIDOS, que seguirá esforzándose en mejorar las condiciones económicas, de trabajo a bordo, y de vida, oponiéndose a los abusos e imponiendo el respeto a que son acreedores los trabajadores, al mismo tiempo que procurará elevar, por todos los medios a su alcance, el nivel cultural, moral , material y técnico de sus afiliados.



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